¿Por qué nos cuesta tanto delegar?

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En una ocasión, un directivo manifestaba con gran entusiasmo el recién  ascenso logrado en una empresa industrial, decía: “Me han hecho director de producción y ahora tengo a 400 personas bajo mi cargo que dependen de mí” y el interlocutor le comentó: “¡Enhorabuena! pero permíteme preguntarte algo: ¿esas 400 personas dependen de usted o en realidad usted depende de esas 400 personas?.

Ésta es una manera de entender el liderazgo del directivo muy extendida, es el  liderazgo concebido como estatus, como una posición de poder en el que uno está por encima y los otros dependen de uno y nada más lejos de la realidad, el directivo depende absolutamente de los colaboradores para lograr sus  objetivos. De lo que esas 400 personas hagan, sean capaces de hacer o dejen de hacer, depende el éxito o fracaso del directivo. 

La realidad del directivo es que está en manos de sus colaboradores y por tanto, cabe hacerse varias preguntas: ¿Qué representan y son para usted sus colaboradores? ¿Los concibe como un medio para usted o como un fin en sí  mismos? ¿Piensa en las personas que trabajan en su equipo cómo un recurso más o realmente le preocupan?

Hay que entender que la acción directiva conlleva delegación y ésta supone confiar en los colaboradores, si una persona se siente tratada como un recurso más, no va a corresponder con la confianza e implicación que se requiere para una buena delegación y por tanto, que se dé un buen liderazgo. Nos cuesta delegar porque nos cuesta confiar y nos cuesta confiar porque muchas veces  tenemos esta concepción del liderazgo en la que el colaborador debe obedecer, acatar y servir al jefe del que depende. 

Recientemente un colega del claustro de Barna, compartía una frase muy pertinente en relación con este tema que dice: “El buen directivo es el que indica el destino y está mucho más preocupado por los hombres que tienen que hacer las cosas, que por las cosas que tienen que hacer los hombres”. 

En conclusión el directivo que piensa y actúa sirviéndose de los demás en lugar de servir a los demás, tarde o temprano tendrá problemas de liderazgo ya que, la delegación, la confianza y la actitud de servicio están estrechamente unidas.