Las 4 Cʼs del Liderazgo

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Con mucha frecuencia el directivo de empresa busca fórmulas, consejos, modelos, referencias, que le permitan desempeñarse mejor y tener un mayor éxito en su tarea directiva. Ésta es una de las razones por ejemplo, por la que los libros de management de liderazgo son los más vendidos en los aeropuertos; y es que el directivo tiende a preferir esquemas, recetas, herramientas, soluciones sencillas, que de manera rápida le ayuden a resolver los problemas complejos del día a día a los que se enfrenta en su tarea directiva.

Una tarea, la directiva, que es compleja porque además de los elementos técnicos y de negocios se le suman las personas que tienen que hacer el trabajo y a las que el directivo tiene que dirigir, y este matiz es la esencia del trabajo directivo que es hacer, hacer, es decir, hacer que otros hagan, pero el éxito en ese hacer-hacer no se logra de la noche a la mañana, para ello el directivo debe reunir toda una serie de cualidades, conocimientos, competencias y actitudes; y a eso nos dedicamos por ejemplo, en las escuelas de negocio: a ayudar a formar, desarrollar y perfeccionar directivos. Pero lo que les voy a plantear es una regla muy sencilla pero de gran alcance y esencial para lograr desarrollar un buen liderazgo.

La regla de las 4 Cʼs del liderazgo me atrevería a decir que el directivo que reúne estas 4 Cʼs tiene el éxito asegurado como líder.

La primera C es: claridad de ideas. De lo que se quiere, de lo que hay que hacer. El directivo debe marcar el rumbo de la organización o del departamento en el que trabaja, tiene que saber hacia dónde se va pero no solamente sobre qué hay que hacer y cómo hay que hacerlo sino, debe tener muy claro y transmitir el por qué y el para qué se trabaja en esa empresa.

La segunda C es: coherencia. Coherencia en la aplicación de esas ideas, saber llevarlas al terreno operativo, de lo contrario se corre el riesgo de que esas ideas se queden en una entelequia, en palabras y grandes discursos y la coherencia se manifiesta en la acción, en las decisiones que se toman en las políticas que se impulsan en el propio ejemplo.

Con estas dos Cʼs: claridad de ideas y coherencia, prácticamente se tienen ganadas las otras dos Cʼs: credibilidad y confianza. La gente te las da, te las regala cuando perciben que el jefe tiene claridad de ideas y es coherente.

En definitiva, la credibilidad del líder y contar con la confianza de los colaboradores son claves fundamentales para desarrollar un liderazgo sólido y poder así lograr grandes metas a través de los equipos.