10 características del directivo “light”

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Las organizaciones necesitan hoy más que nunca a directivos responsables que tengan la cabeza fría ante la crisis, que planeen e implementen estrategias, no se dejen llevar del oportunismo; que sean líderes ejemplares, coherentes y por lo tanto creíbles. Sin embargo, dejarse llevar de algunos malos hábitos hace  que se echen a perder algunos buenos liderazgos haciendo aparición el  directivo light. 

El directivo light es aquel que está más pendiente del qué dirán, de su propia  popularidad de venderse a sí mismo; deja en segundo plano los objetivos de la  organización y se olvida del servicio a sus colaboradores. Si algún colaborador de él representa algún punto de vista diferente al suyo propio, le ve como una amenaza a su liderazgo y por lo tanto a alguien a quien eliminar. Acaba buscando su éxito personal y es amigo de frases redondas publicitarias pero superficiales y frívolas. 

Todos podemos llegar a degenerar en un directivo light, por eso conviene tener presente algunas señales de peligro que nos ayuden a reaccionar antes de que nos convirtamos en esta clase de directivo sin sustancia. Vamos por lo tanto a escribir 10 indicadores que deben de funcionar como una luz roja y que como directivos si descubrimos que tenemos alguno de estos comportamientos, conviene pararnos en cambiar nuestra forma de hacer las cosas porque nuestra trayectoria como directivos corre peligro. 

Primera luz roja: te preocupa demasiado ser admirado, necesitas de la aprobación de los demás, buscas más popularidad que los objetivos de tu tarea o ser justo con tus colaboradores. 

Segunda luz roja: te preocupa más tu carrera profesional que estar al servicio de tu organización y antepones habitualmente tus intereses personales sobre los organizacionales. 

Tercera luz roja: hablas mucho en primera persona, te citas a ti mismo y abusas  de frases tipo eslogan publicitario que tienen gancho, pero poca profundidad . 

Cuarta luz roja: a pesar de tratar a tu equipo de manera informal y te muestras  accesible y comprensivo, no permites que te lleven la contraria. 

Quinta luz roja: ante los pruebas sueles buscar culpables más que soluciones.

Sexta luz roja: pasas más tiempo con tu jefe que con tu gente y lo que más te  preocupa es quedar bien en las reuniones que tienes con el. 

Séptima luz roja: no dedicas tiempo a mejorar en profundidad como persona y  profesional; lo más que haces es leer libros light de aeropuerto buscando recetas fáciles de éxito. 

Octava luz roja: en las reuniones de trabajo o sociales tienes habitualmente la  necesidad de ser el foco de atención. 

Novena luz roja: el contenido de tus conversaciones suele ser frívolo, intrascendente y a veces con comentarios de mal gusto. 

Décima luz roja: te cuesta escuchar a los demás y muestra signos de impaciencia cuando alguien te cuenta algo que realmente no te interesa. 

Si estamos atentos podemos revertir el proceso que nos lleva del liderazgo saludable al directivo light, insípido e intrascendente.